Con información de El Diario
Tras el terremoto del 10 de agosto, una resolución ordenó demoler el inmueble, donde funcionaron oficinas y empresas. Los afectados esperan ayudas que les permitan continuar.
Fiducentro fue uno de los primeros complejos comerciales modernos de Pereira y el único proyecto materializado dentro de los primeros planes de renovación del sector de la antigua Galería. Entre 1980 y 1982, la Planeación Municipal formuló una primera propuesta para la zona.
En sus primeros años, Fiducentro combinó la venta de productos con atracciones mecánicas para niños, entre ellas una rueda, una piscina de pelotas y caballitos. Con el tiempo, el comercio cambió y el edificio se convirtió en un centro de negocios con oficinas y empresas de servicios.
El lugar que cambió con Pereira
Gilberto Chaparro llegó a Fiducentro en 1988 para desarrollar su empresa. Desde entonces permaneció allí hasta el terremoto del 10 de agosto, que lo dejó sin el espacio donde había trabajado durante décadas. Como propietario y fiscal del consejo directivo, conoce la transformación del centro comercial y también el golpe que representa su cierre para quienes dependían de esa actividad.
“Fue creado con una vista comercial y luego pasó a ser un centro comercial o un centro financiero de oficinas”, recordó Chaparro. Su experiencia resume parte de la historia de un lugar que abrió en 1986 y que, el próximo 31 de octubre, habría cumplido 40 años.
La decisión de demoler
Los daños ocasionados por el sismo llevaron a evaluar la estabilidad del inmueble, ubicado en la calle 19 con carrera 12. El informe técnico del 1 de septiembre concluyó que la estructura había sufrido pérdida total por las afectaciones en pórticos y nudos, el riesgo para las personas y la inviabilidad física y económica de reforzarla.
Con ese concepto, la Dirección de Gestión del Riesgo ratificó el peligro de colapso y recomendó la demolición total. El municipio formalizó la decisión mediante la Resolución 008270 del 22 de octubre. El documento también señala que Fiducentro no está incluido en el inventario de bienes patrimoniales de conservación arquitectónica, histórica y cultural de Pereira.
La resolución ordena la demolición total del edificio y establece un plazo de 20 días hábiles, contados desde que el acto administrativo quede en firme, para cumplirla. No aprueba un método específico de demolición y asigna a los propietarios la ejecución y los costos de los trabajos, el aislamiento y el manejo de escombros. Una vez cumplido el plazo, la Secretaría de Infraestructura adelantará la demolición, directamente o mediante terceros, y cobrará los gastos a los propietarios. El documento contempla una excepción para quienes soliciten la ejecución municipal y acrediten falta de capacidad económica.
Las pérdidas
El cierre también afectó a quienes tenían sus negocios en el edificio. Según Diego Medina, abogado del centro comercial, Fiducentro reunía 517 unidades entre locales y parqueaderos, y allí trabajaban más de 250 empresarios. La situación de los arrendatarios es especialmente compleja, pues no todos pueden trasladar sus actividades a la modalidad virtual.
Los propietarios esperan reclamar la póliza de Suramericana, cuya cobertura ampliaron hace dos años. Medina señaló que también están a la espera de posibles apoyos públicos y recursos del Fondo Milagro.
La resolución ordena caracterizar a las personas afectadas para evaluar su inclusión en el Plan de Acción Específico y determinar si pueden acceder a medidas de atención, alojamiento temporal o reubicación.
Una memoria que permanece
Para Chaparro, la pérdida va más allá de un lugar de trabajo. En Fiducentro muchas personas iniciaron su trayectoria empresarial y construyeron allí sus proyectos. Aunque reconoce que deben seguir adelante, espera que quienes perdieron sus negocios reciban apoyo para afrontar las consecuencias del terremoto. “No va a ser fácil borrar de la memoria ese centro comercial”, dijo.

